Si bien el municipio local había iniciado las obras de empedrado en la zona, solo pudieron hacer unos 1.200 metros y luego quedaron paradas por falta de recursos económicos, quedando unos 2.200 metros de camino de pura tierra, que en los días de lluvia es bastante complicado para poder transitar.
Alejandro Acosta (56) es vecino y nos contó su padecer diario: “Los días de lluvia es una tortura, los autos se quedan trancados en el barro, los que van en moto terminan cayendo al suelo por no poder controlar sus máquinas y cuando no llueve nos llenamos de polvo por el gran arenal de la zona. Mientras esto siga así nunca este barrio podrá progresar”.
Acosta recordó la alegría de los vecinos cuando se estaba iniciando el trabajo de mejoramiento con el inicio de las obras, “pero duró tan poco, porque seguimos en esta misma situación. Es lamentable tener que vivir de esta manera, fuimos muchas veces a la Municipalidad y hasta la fecha seguimos aquí chupando barro y oliendo polvo”, dijo. Los vecinos esperan que se llegue a culminar este tramo porque sería de mucha importancia, tanto para el barrio como para el propio municipio.

