Crónica se acercó hasta el Departamento Judicial de la Policía Nacional de Ciudad del Este. El comisario Sergio Sosa no pudo precisar cuántos “nefastos personajes” gozan con la famosa libertad condicional o prisión domiciliaria, pero sí que es una realidad que golpea. Indirectamente, ya sea por fallas legales o precariedad de infraestructura, los motochorros, una de las peores plagas, ¿gozan de privilegios?
El tiempo es demasiado poco
Una de las fiscalas en la región paranaense, la agente Natalia Montanía, explicó que muchas veces el tiempo de 24 horas que el Ministerio Público tiene para evidenciar los hechos, ya sea delitos o crímenes, es poco.
Por ello, generalmente acuden a algunas medidas para seguir investigando hasta que se consigan los elementos contundentes. En ese ínterin, la Policía es la encargada de velar por los pasos del sospechoso.
Casos concretos que indignaron
A comienzos de agosto se dio un hecho que mantuvo en zozobra a toda una familia durante un asalto a mano armada ocurrido en el km 11 Acaray. Cuando la víctima de aquel golpe fue llamada a la Fiscalía para declarar, luego de dos semanas, el supuesto motochorro que le había gatillado 3 veces a él y 3 veces a su señora, en ambos casos sin éxito, llamativamente ya se encontraba libre.
Una cárcel sobrepasada da pie
En la Penitenciaría Regional de Ciudad del Este hoy día se encuentran 1.075 internos guardando reclusión por diferentes crímenes y delitos. Solo el 10% está condenado, el resto se encuentra a la espera de su juicio.
La cacerolita esteña hace unos años viene reduciendo la entrada de “huéspedes” por la exagerada cantidad de reclusos. Esa es otra realidad: la cárcel del Alto Paraná no abastece por su precaria infraestructura.
Según algunos jueces, las medidas fuera de la prisión también obedecen a la falta de espacios dentro del penal. La gente no se encuentra tranquila ante la seguidilla de asaltos en esta parte del país y más aún cuando una víctima se topa con el que le había asaltado unos días atrás luego de que este haya logrado esquivar a la Justicia.

