La crisis en la UNA no mermó con la última sesión de la Convención Universitaria, sino más bien empeoró con la suspensión de la reunión y tras los incidentes en los que 4 estudiantes fueron atacados por guardias privados contratados supuestamente por algunos decanos. Por cuestiones de seguridad y resguardo, los jóvenes decidieron cambiar las medidas de presión al sentirse amedrentados, perseguidos y violentados.
Exigen a las autoridades que vuelvan a convocar una nueva asamblea en la que se defina la conformación numérica de los representantes de estamentos en la máxima instancia deliberativa de la UNA y en los consejos directivos. Además, solicitan al Consejo Superior Universitario (CSU) que se suspendan las elecciones de estamentos previstas antes de la quincena de octubre.
Estudiantes se reorganizan ante hechos de violencia
“Solicitamos que se haga nuevamente una convocatoria para la asamblea. Vamos a ingresar la nota para esto y vamos a ir tomando medidas diferentes en estos días” manifestó Guillén, quien también es representante estudiantil de Arquitectura.
Pese a que el Campus Universitario volvió a la normalidad en cuanto a sus funciones, en la Facultad de Ingeniería se caldearon los ánimos en un enfrentamiento entre estudiantes y funcionarios de la Fiuna, entre ellos dos hermanos del decano Éver Cabrera. Los administrativos intentaron levantar todos los obstáculos en los accesos de la Facultad, para que esta funcione nuevamente.

