Al menos 11 personas fallecieron por la potente tormenta durante su travesía de una semana en el Caribe. Pero con un importante puente desaparecido, carreteras intransitables y sin comunicaciones telefónicas, el extremo occidental del país estaba incomunicado y no se pudo informar sobre muertos y heridos.
Luego la tormenta llegó al extremo oriental de Cuba el martes por la noche, una región poco poblada donde no se informó de daños de inmediato.
La preocupación aumentó también en la costa este de Estados Unidos, a donde se espera que llegue la tormenta tras dos días cruzando Bahamas.
La gobernadora de South Carolina, Nikki Haley, anunció que el miércoles emitió una orden de evacuación para que un millón de personas puedan abandonar la costa. La Cruz Roja mantiene en alerta a sus voluntarios en la zona.

