“Gracias a mi señora hoy tengo una vida normal, lo que ella hizo no tiene nombre, es algo muy valioso, gracias a eso volví a nacer aquel 8 de marzo, cuando me hice el trasplante”, expresó don Antonio.
“Les digo a las personas que puedan donar órganos que lo hagan, para que de esa manera puedan mejorar la calidad de vida de los demás, ya que no solo los enfermos sufren, sino toda la familia” dijo.
“Gracias a Dios, hoy tenemos una vida normal, nos cuidamos en la comida, nada de grasas, frituras ni embutidos, ya hacemos actividad física, todo volvió a la normalidad, estuve de reposo durante tres meses pero ahora ya volví a mi trabajo en el hospital de mi comunidad” comentó.
La pareja es oriunda de Mbuyapey, departamento de Paraguarí, y ambos son docentes jubilados, criaron juntos 5 hijos, de los cuales 4 también decidieron abrazar la tan noble profesión de la docencia.

