“Gracias a mi señora tengo una vida normal”

Antonio Godoy, de 58 años, recibió hace 7 meses la más grande prueba de amor de parte de su esposa Norma, a quien unió su vida hace 35 años. Su mujer, al ver tan deteriorada la salud de su compañero, sin pensar dos veces le donó uno de sus riñones.

| Por Manuel Medina
Don Antonio (de remera roja) junto con su esposa Norma, rodeados de sus hijos y nietos.

“Gracias a mi señora hoy tengo una vida normal, lo que ella hizo no tiene nombre, es algo muy valioso, gracias a eso volví a nacer aquel 8 de marzo, cuando me hice el trasplante”, expresó don Antonio.

“Les digo a las personas que puedan donar órganos que lo hagan, para que de esa manera puedan mejorar la calidad de vida de los demás, ya que no solo los enfermos sufren, sino toda la familia” dijo.

“Gracias a Dios, hoy tenemos una vida normal, nos cuidamos en la comida, nada de grasas, frituras ni embutidos, ya hacemos actividad física, todo volvió a la normalidad, estuve de reposo durante tres meses pero ahora ya volví a mi trabajo en el hospital de mi comunidad” comentó.

La pareja es oriunda de Mbuyapey, departamento de Paraguarí, y ambos son docentes jubilados, criaron juntos 5 hijos, de los cuales 4 también decidieron abrazar la tan noble profesión de la docencia.

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