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“Todo lo que pasé me sirvió para valorar la vida”

  • Tiene un largo recorrido en el fútbol. Pasó por importantes clubes de Paraguay, Argentina, Chile y Perú. En esta entrevista imperdible nos habla de su vida personal y profesional

“Nosotros somos una familia muy humilde”, empieza diciéndonos Cristian “Torito” Bogado, al hablar de sus comienzos en el mundo peloteril. “Mi viejo era taxista, siempre trataba de ponerme para el pasaje del día. A veces caminaba desde Sol de América, en Barrio Obrero, hasta Sajonia para no gastar mi platita y poder comer una mortadela con pan trincha por el camino”, recuerda.

– Todos los futbolistas, en general, tienen un origen humilde y este deporte les cambió la vida.

– La verdad que sí. Yo no voy a negar de dónde vengo, por eso te cuento estas cosas. Dios me premió, todo lo que no pensé tener y que hoy tengo, Dios me lo dio. Y como vos decís, todo jugador pasó por lo que en su momento yo lo pasé, caminar kilómetros y kilómetros, a veces no tiene qué comer… con los padres tratando de hacer lo imposible para que a los hijos no les falte por lo menos lo básico. A mí también me tocó eso, pero me sirvió para valorar la vida, valorar el fútbol.

– Cuando un jugador llega a Primera, su siguiente sueño es ir al exterior, seguramente, y vos lo pudiste cumplir.

– Estuve ocho años afuera. Eso te da muchas posibilidades, entre ellas la de mejorar tus ingresos, pero no es fácil tampoco alejarte de tu país, de sus seres queridos. Cuando uno está lejos valora más a la familia, a su país. Hoy día tengo tres hijos y eso hace que quiera estar más aún en mi país.

EL DEBUT

COLO COLO. Cuando jugaba en el popular equipo chileno.
COLO COLO. Cuando jugaba en el popular equipo chileno.

– ¿Cómo fue tu debut?

– Mi primer partido en Primera no fue tan agradable, debuté ante Cerro en la “Olla”. Estábamos 0 a 0, yo jugaba de lateral izquierdo en esa época, entré por el lateral izquierdo que fue expulsado, Enrique Meza, que jugó después en Olimpia. Justo tiran un centro a los 46’ del segundo tiempo, y yo no cerré a tiempo y Esquivel, un exsolense, hizo el gol. Yo no voy a olvidar nunca mi debut. Esa semana ya no me quise ir a entrenar. Cárdenas -técnico- me había dicho en la semana: “te voy a pegar, te voy a matar nde mitã’i”. Yo tenía 16 años recién, me sentía decepcionado, culpable por haber perdido ese partido. Y son cosas del fútbol, que uno en ese momento no se da cuenta. No tenía experiencia, era mi primer partido, no me imaginaba que iba a debutar ante un equipo tan grande como Cerro Porteño.

– Pero también tuviste tus momentos de gloria. De hecho, el fútbol genera muchas cosas, alegrías, tristezas. Es un deporte muy emotivo.

– Un día haces el gol y sos el ídolo y al otro día no estás pasando por una buena racha y te gritan de todo, que no hacés goles, que estas robando. Son cosas que uno pasa acá, yo lo pasé más en el extranjero, te gritaban de todo, que estabas robando en el club, te decían que te vayas. Uno tiene que saber sobrevivir a eso, ya que el jugador está expuesto a muchas cosas.

– ¿Cuál fue tu primer club en el exterior?

– Mi primer equipo afuera fue Estudiantes de la Plata en Argentina. Ahí estuve todo un semestre, de ahí fui a Chile, al Colo Colo, donde me acogieron bastante bien, estuve seis años. Después, un año y medio en el Deportes Iquique, donde fui el mayor goleador extranjero del club con 50 goles. Después pasé al Unión Comercio del Perú, en el 2014. Después tuve que volver otra vez al club que era dueño de mi pase, el Iquique. En el 2016 volví al Perú, había firmado por tres años, pero como no se dieron las cosas, decidí rescindir el contrato con ellos. También yo ya necesitaba el calor de mis hijos, que no vivían conmigo, entonces fue una decisión que tomé, rescindí el contrato y me vine para acá. Se abrió la posibilidad de venir a Rubio Ñu, también no lo estamos pasando bien, pero todo jugador está expuesto a esto.

“ME GRITAN GORDO”

IQUIQUE. Cuando jugaba en el equipo de donde vienen los autos “chileré”. Ahí se hizo amigo de muchos camioneros paraguayos.
IQUIQUE. Cuando jugaba en el equipo de donde vienen los autos “chileré”. Ahí se hizo amigo de muchos camioneros paraguayos.

– ¿El público de Rubio Ñu reclama?

Hoy todos me gritan que estoy gordo, que me vaya, pero son cosas que yo ya puedo asimilarlo mejor, porque ya lo pasé afuera y acá también, entonces ya no cuesta tanto.

– ¿Comés mucho o tu físico es nomás luego así?

– Como todo ser humano me gusta comer bien, en la semana me cuido con la alimentación, pero los fines de semana siempre le bajo un asadito. Por ejemplo, esta semana jugamos un viernes, entonces el sábado le bajo un asadito con la familia. El domingo un pescado, pero trato de cuidarme lo más que se pueda, porque soy propenso a subir de peso.

– Pero más allá de que seas propenso, tus huesos son grandes, sos nomás luego macizo…

– Cuando mi hermano -Óscar- jugaba en la Primera, yo desde los 12 años ya le acompañaba en los entrenamientos, él me dejaba en el gimnasio, para que no me pierda mientras él entrenaba. Yo aprovechaba para alzar pesas. Y así se me fue formando el físico, pero la gente que está afuera, a veces mal entiende y dice que uno está gordo, que no está en ritmo, pero empezar a dar explicaciones ya está demás. Los goles que hice en el extranjero, que son como 87, ya hablan por sí solos, y también acá en nuestro país hice 29 goles con Nacional, también en las selecciones y que vengan a decir ahora que nunca me vieron así creo que está demás.

CUERPO “LIENZO”

“Papá nos decía: ‘Nada de tatuajes ni aritos’”

TATUAJES. El pelotero se hizo tantos tatuajes que ya no sabe cuántos tiene.
TATUAJES. El pelotero se hizo tantos tatuajes que ya no sabe cuántos tiene.

– Estás lleno de tatuajes…

– Mi primer tatuaje me hice cuando viajé a la Argentina. Acá no me podía hacer, porque papá nos decía: “Mientras que ustedes vivan bajo mi techo, nada de tatuajes ni aritos”, entonces yo me hice mi primer tatuaje cuando me fui a Estudiantes. Dije: “voy a probar y me hice el nombre de mi mamá, Adelina, y después me hice el nombre de mi abuelita, Guillermina, que era la mamá de mi mamá. Y después de allí empecé sin parar, es como un vicio. Hay veces que un mes o dos meses parece que no te gusta nada, mirá y te arrepentís, pero después llega el momento y decís: “Me voy a hacer esto y esto”.

– ¿Podés contar todo lo que ya te hiciste?

– No tengo contabilizado cuántos tatuajes me hice hasta el momento, pero los dos brazos ya están llenos, tengo la foto de mi mamá en el pecho, tengo un toro, tengo la oración de mi iglesia en la espalda y toda la pierna derecha, pero por el momento no me está gustando nada, por eso paré.

COMIDAS

“Unos mariscos no pasaban mi garganta”

– Cuando uno cambia de país, cambian muchas cosas, la comida, por ejemplo. ¿Te encontraste con algo raro?

– En Chile había una comida que no pude comer, unos mariscos que eran muy picantes, eso no pasaba mi garganta nunca, era imposible comer, a mi no es que me gusta tanto el picante. Es una de las comidas típicas de ellos. Cuando vos te vas a un bar eso es lo primero que te sirven para comer. Yo le decía paso nomás, pero las comidas que tenían pulpos y esas cosas sí las probaba, con mucha sal y abundante limón, porque o si no era imposible de comer, por el olor.

EN IQUIQUE

Se hizo amigo de camioneros “chileré”

– Estando en Iquique, ¿los perros te pedían que les veas para su auto?

– Muchos paraguayos que se iban a comprar para su auto me contactaban. Me hice amigo de los camioneros. A veces yo les pedía que me traigan pescados de nuestro país, también les decía “cociname un guiso de arroz que yo te pago”, un caldo de poroto o un puchero de aquellos y les dejaba 50 dólares. De eso me quedó muchísimas amistades con los camioneros, también cuando no podía comprar algunas pastillas, ellos siempre lo tenían y me traían ropas o yerbas para el tereré o yo les enviaba a mi gente ropas o algo así. Por cajas me llevaban la yerba, algunas veces ya ni me querían cobrar porque me decían “vos Torito siempre venís a compartir con nosotros, comés con nosotros, cómo te vamos a cobrar”.

– Y ahora que estás en Paraguay, ¿te encontrás con esos camioneros?

– Hay veces que nos vemos por acá y nos saludamos y me preguntan cuándo me voy a ir de nuevo a Iquique. “Por tu culpa ya no comemos pescados, no tomamos mas el vinito”, me dicen, ya que yo les compraba a los muchachos para acompañar a las comidas. Encontrarse con compatriotas es lo más lindo que te puede pasar estando en el extranjero, yo creo que por eso yo aguanté mucho tiempo en ese equipo.

JUVENILES

“Se perdió el respeto”

cristian-bogado-0006

– Ahora entra una nueva generación en el fútbol, muchos juveniles… ¿Cómo les ves comparando con tu época?

– Veo que ahora los jóvenes juegan tres o cuatro partidos en la Primera y ya vuelan muy alto. Antes, en mi época no era así. Yo estuve en la selección de mayores a los 17 años, con Enciso, Gamarra, con Cabañas, grandes referentes. Me despertaban a las 5 de la mañana para que les prepare el mate. Hoy en día decile a uno de los juveniles que te preparen mate, te desafían a moquete, se perdió ese respeto a los jugadores más experimentados. Antes, en la ducha, los juveniles tenían que esperar sentados a que los mayores se bañen todo para entrar bajo las duchas. Hoy en día no, te empuja el juvenil para entrar primero a bañarse y si es más grande que vos en lo físico, te desafían.

FICHA PERSONAL

Cristian Bogado nació el 7 de enero de 1987 en Asunción, específicamente en Sajonia. Es el menor de seis hermanos: Gladys, Óscar, Cinthya, Roberto y Javier.

ASÍ COMENZÓ

Rebotó. Empezó a jugar a la pelota en la escuela de fútbol del club Sajonia, pero después rebotó porque no era hijo de socios. De ahí se fue a Nueva Estrella, donde le dieron la posibilidad de entrenar sin cobrarle la cuota de la escuela de fútbol. Después, a sus 14 años, cuando llegó a la edad de jugar en las inferiores, fue a probar suerte en Guaraní, pero volvió a rebotar. Ahí su papá se acordó que en Sol de América tenía un amigo, “el profe Mario Almada”, quien le dio la mano y le agarró a “Torito”. Así empezó su carrera peloteril.

MAMÁ DEL CORAZÓN

Mimado. “Yo era muy mimado de chico, mi mamá había fallecido cuando yo tenía un año y medio. Y la pareja de mi papá, que hasta hoy está con él, fue la que me crió desde pequeño con mi abuela. Era muy mimado por ellas”, recuerda.

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