No va a ser fácil... pero es lo que esperamos todos. Tenemos muy buen plantel, seguimos apostando por ellos porque es lo mejor que tenemos, incluyendo aquellos jugadores del campeonato local todavía postergados por “Chiqui” vaya a saber porqué.
Contra Perú se añoró la fantasía del Willy. Lo propio aconteció con Cecilio, hombres con ingenio especial a la hora de jugar, olvidados por el profe. A la hora de la consulta del porqué no están, la respuesta es inmediata, ya tendrán su oportunidad. Entiendo que los tiempos se van acortando. No hay mucho tiempo para pensar. Jugadores demasiado importantes que reclaman un lugar en la selección. La inestabilidad se ha enseñoreado en este equipo.
De lo histórico de Córdoba a lo paupérrimo de Perú. Lamentable en todos los órdenes. Desde la conformación del equipo hasta en los cambios. Pero esto es fútbol, expresión tan ambigua y permanentemente utilizada para justificar cualquier situación en un partido. Los resultados de un partido se dan por la mejor predisposición o lectura de un encuentro para ganarlo. No porque esto es fútbol, tratando de justificar un partido muy mal jugado desde el mismo vestuario.
Menospreciar al rival porque nunca ganó en el Defensores o porque históricamente tenemos ventaja no significa que debemos entrar con la cabeza en otro lado. Con ese criterio nos da qué pensar lo de Córdoba en donde se ganó por mejor no por casualidad. Aptitud y actitud, elementos tan necesarios en un equipo carente de ideas como el nuestro.
Lamento por Roque, que hubiese querido una despedida mejor. El resultado de ese compromiso no va a figurar entre sus mejores recuerdos. Ahora se viene lo de Bolivia y a más de tres mil metros de altura. Queremos minimizar lo que va a ser este encuentro por el pobre nivel del adversario que allá es diferente. Una experiencia archiconocida por la Albirroja que deberá recurrir al milagro de una hazaña, de lo contrario será tarde. La inestabilidad es la peor compañía de esta selección. Inseguridades que surgen de la banca y que se transmiten en el plantel. Ojalá las correcciones estén todavía a tiempo. De lo contrario bajaremos de los Andes con el pañuelito del adiós.

