“Limpió” a chorros con una “mirada” de paz

CERRO MBATOVI. “Soy de perfil bajo. De hecho, no estoy muy de acuerdo con esta nota”, confiesa Virgilio Montiel (44). Lo dice mientras machetea y limpia una parte del cerro Mbatovi. Lo hace apoyado en su muleta, pues desde muy chico sufrió una enfermedad que afectó una de sus piernas.

| Por Manuel Medina
LABURANDO. Don Virgilio limpió la zona del mirador.

Minutos después, el hombre se suelta un poco más y deja conocer su historia que no hace más que dejar en claro que si uno quiere, puede. El hombre, pese a sus limitaciones, le dio vida a esa zona creando unos miradores que hoy en día es el deleite para los ojos de los viajeros que pasan por la ruta que une las ciudades de Paraguarí y Piribebuy.

Comentó que anteriormente el lugar era utilizado como basural y como “aguantadero” de malevos, pero él -con la ayuda de su señora Beatriz Paredes (32)- limpió todo el sitio y con eso hizo correr a los delincuentes y sembró una “mirada” de esperanza y de paz para los lugareños.

“Desde muy chico supe lo que es trabajar. A una corta edad me enfermé y quedé así con este problema en la pierna, pero esto no me afectó para seguir en la lucha y saber lo que es el sacrificio. Hoy hice todo esto para que la gente disfrute de este lugar”, dijo.

“Acá era un basural, lleno de pañales y otros desechos, lo limpié todo y monté los miradores. Estamos aquí desde las 7 hasta que el sol se esconda”, agregó.

“En este sitio se juntaban muchos delincuentes que atemorizaban a todos los pobladores, pero desde que lo limpiamos desaparecieron todos, limpiamos de delincuentes el lugar”, tiró.

Ayuda a toda su familia con su laburo he’i

Don Virgilio contó que cobra a las personas la suma de 5 mil’i para disfrutar de los miradores. “Hago 40 a 50 mil por día, a veces más, aunque hay día que no pasa nada”, dijo.

Agregó que con su trabajo mantiene a su familia y sobre todo a su mamá Daniela (87), quien se encuentra enferma. “Ella me enseñó todo en la vida. Que uno tiene que sacrificarse para tener algo. Esas palabras me dieron fortaleza para luchar y no dejarme vencer por mi discapacidad”, comentó.

El circuito pequeño que “craneó” don Virgilio consta de cuatro miradores que permiten deleitarse con el valle de la cordillera y otro donde puede apreciarse desde un ángulo distinto el cerro Mbatovi.

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