Tragedia: “Juro que no le vi cuando cruzó la calle”

| Por Manuel Medina
TRISTEZA. Una de las fotos en vida de la pequeña Mirta, en una actividad escolar.

TRAGEDIA. La siesta transcurría tranquila como siempre y la pequeña Mirta andaba correteando por la casa. En un momento, su mamá le encargó que vaya a comprar galleta a la despensa, a una cuadra de la casa. Nadie imaginaba que ese pedido iba a terminar en una tragedia.

Al salir a la ruta, la pequeña Mirta Ramona Colmán, de solo 8 años, fue embestida por un ómnibus de la línea 52, empresa “La Candelaria SRL”, que hacía el trayecto desde Capiatá. Fue alrededor de las 13:15, en el centro de la ciudad de Ypané.

El “52” hizo un giro en una curva sobre las calles Eusquiza casi Las Residentas, donde también estaba un micro de la línea 38 alzando pasajeros. Según la versión del chofer del “52”, la niña apareció repentinamente detrás del micro estacionado, sin darle tiempo a maniobrar. La nena falleció en el acto.

Sus padres Mirta Barreto y Eduardo Colmán pudieron ver horas después, a través de la tele, a Mario Andrés Acosta Alonso (28) -quien manejaba el ómnibus- pidiendo disculpas con un llanto desconsolado y explicando que todo fue muy rápido, que él no pudo ver a la menor y que solo escuchó el ruido del impacto.

El conductor se dirigió hasta la sede de la Comisaría 23.ª de la ciudad de Ypané para quedar a cargo de los efectivos policiales.

“De corazón les pido disculpas”

Mario Alonso, el conductor del bus, es chofer desde hace 10 años y este fue su primer accidente. En sede de la comisaría de Ypané, el joven se quebró totalmente y entre llantos dijo: “Juro por Dios que no la vi, solo escuché un fuerte impacto y vi por mi espejo que la niña quedó tendida en el piso. Estoy muy mal, yo también soy padre y me imagino el dolor que les causé. De corazón pido disculpas”.

“Nunca vi una escena como esta”

 El comisario principal Luis Irrazábal, jefe de la Comisaría 23.ª de la ciudad de Ypané, comentó que el chofer de la línea 52 llegó hasta la dependencia policial visiblemente afectado por lo ocurrido y que al enterarse del hecho fue con la patrullera hasta el sitio, encontrando a la madre con su hija en brazos. “En todos mis años que llevo como policía, fue la primera vez que me tocó la oportunidad de presenciar una escena como la que vi, la madre sosteniendo en sus brazos el cuerpito de su hija, y esta niña con un billete de dos mil en la mano. Esto es un toque de alerta para los padres, de no enviar a los niños a cruzar la calle sin acompañamiento”, mencionó el comisario.

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