“Desde que éramos niños ella nos trae junto a la Virgen, es fiel creyente de ella y sí o sí tiene que venir a verla, sin importarle la inclemencia del tiempo”, contó Raquel López, una de las nietas que la acompañaba.
Ña Simeona, con el paso del tiempo perdió el sentido de la audición, pero eso no le impide para que aún siga rezando y agradeciéndole a la Virgen por la salud y por el bienestar de toda su familia. “Ella tuvo una sola hija que le dio 10 nietos y a todos nos cuida y nos quiere por igual”, expresó Raquel, quien agarró las manos de su abuela para continuar su peregrinaje.

