La tristeza y el llanto fueron los protagonistas de ese momento, ya que una de sus hijas, Adriana Encina, empapada en llanto casi se descompensó al despedir a su querido padre.
Por su parte, el padre del querido piloto, Feliciano Encina, resaltó que su hijo murió haciendo lo que amaba hacer y que voló en un vuelo sin retorno.

“Voló para no volver, pero murió siendo un gran héroe y haciendo lo que más amaba”, expresó don Encima con voz quebrada y lleno de dolor.
El cuerpo del compatriota fue sepultado en el cementerio Jardín de la Paz en Luque, ciudad que lo vio crecer y donde actualmente residía en compañía de su hija Adri y su esposa Raquel Coronel.
Por otro lado, los cuerpos de los jugadores del equipo de Chapecó llegaron ayer y fueron recibidos por sus familiares e hinchas del club, además de estar acompañados de jugadores que se pusieron la casaca en honor a los campeones que perdieron la vida.

