- CÁNCER. Una terrible enfermedad marcó la vida de esta pareja, que tienen a dos chiquitos por criar
GUSTAVO GALEANO. Corresponsal
Ciudad del Este. Una pareja se juró amor eterno en una situación que no es de las más comunes. Lejos de marcar el punto de inicio de una vida apuntando el infinito de su futuro, este “sí, quiero” fue para testimoniar que cuando existe un sentimiento puro las duras pruebas que la vida pone en el camino de la gente quedan a un costado.
Gloria Vega y Venancio Domínguez se dieron el “sí” en el Hospital Distrital de Minga Guazú, donde la mujer se encuentra internada desde hace un tiempo luchando por mantener fuerzas en su corazón ante una terrible enfermedad que hoy la tiene postrada: cáncer del cuello uterino, mal que cada día le roba un pedacito de vida.
Su media naranja no quería perder más tiempo sin cumplir con uno de los mayores sacramentos católicos, el matrimonio. Y si bien es cierto que entre ellos reina la esperanza de que algún día esta pesadilla termine para bien, el casorio que celebraron simplemente dejó testimonio del amor que se tienen el uno al otro.
La emotiva ceremonia religiosa de esta pareja, que tiene dos pequeños retoños de 6 y 3 años, se realizó ante la sensible mirada de los familiares que seguramente estuvieron divididos en sus sentimientos, felices por el casorio de los “tortolitos” y a la vez tristes por la manera que se realizó la unión.
La novia no ocultó su alegría y el momento pleno de felicidad
“Estoy muy contenta, muy feliz, fue mi voluntad y la de mi marido también, de oficializar nuestra unión ante el Señor” dijo la corajuda mujer que ni ahí piensa rendirse ante el mba’asy que padece desde hace años.
Los recién felices casados tienen su casa en el km 14 Monday de esta localidad y, según los familiares, desde hace tiempo la pareja planeó este momento, realidad que no se podía dar por la enfermedad que llegó al hogar y que ahora mantiene atemorizada a sus miembros. Hoy día, la pareja ya cumplió con Kirito y vivirá feliz hasta que la muerte los separe.

