PIRAYÚ. El 15 de enero del 2006 la pequeña María Ester Rodríguez, de tan solo 7 añitos, viajaba en el asiento trasero del auto de su tío, volviendo de una fiesta de casamiento en Pirayú (ciudad donde vivía), cuando por una mala jugada de la vida, embistieron contra una casa y fue María la que se llevó la peor parte: murió al instante.
En el lugar, la compañía Paso Esperanza, le habían construido un nichito y desde ahí, según los pobladores, los milagros se hicieron una constante, tanto así que hasta la fecha hay gente que se acerca a agradecer con regalos por las peticiones que fueron respondidas.
“Mucha gente viene a rezarle y le traen cosas como ofrenda o agradecimiento”, empezó diciendo doña Sebastiana Benítez de Salinas.
“Ya van a ser diez años y recuerdo como si fuera ayer. Chocaron contra la pared de mi casa y se derribó todo. Al señor no le pasó nada pero ella lastimosamente murió”, siguió.
Al mismo tiempo, relató que ella también suele encomendarse a la pequeña María, le pide siempre que a su hijo Richard Salinas, el jugador de fútbol, le salga todo bien en su carrera como futbolista. “La otra vez cuando se lesionó vine y hablé con ella y le pedí que se recupere pronto y me escuchó” dijo.
El día del accidente
Ese día la pequeña fue al casamiento de su primo con su mamá y sus tíos. La esposa del tío estaba embarazada y ya quería regresar a su casa, pero al parecer el señor no pensaba lo mismo y la mujer terminó volviendo en taxi. Esto hizo que el marido decida ir tras ella, y volver con su sobrina y la madre de la pequeña. En el camino, el vehículo embistió contra la casa, causando la muerte de su sobrina, según relató doña Feliciana Torales, otra vecina del lugar.

