- FIEL AMIGO. Una doña comentó que malevos trataron de entrar varias veces a su casa, pero que sus ocho perros les hicieron la protección
FERNANDO DE LA MORA. Si hay a alguien a quien doña Sonia Villalba les debe todo, son a sus ocho perros. Según la mujer, sus “mejores amigos” le salvaron en incontables ocasiones de asaltos domiciliarios.
Sonia vive en la Zona Sur de la Ciudad Joven y Feliz, al costado del cementerio y, según comentó, la inseguridad “reina” en el lugar. “Si no fuese por mis perros, yo hubiese sido víctima de estos delincuentes como lo fueron varios mis vecinos. Mis perros son mis ángeles de la guarda, solo en ellos puedo confiar. Me salvaron más de 5 veces”, comentó.
Agregó que la inseguridad se siente y más todavía porque la única cámara con que contaban en el barrio se descompuso y nunca más la arreglaron. “Lastimosamente la zona está jodida. A uno de mis hijos le apuñalaron y le rompieron la cabeza para robarle su bicicleta”, dijo. “Antes teníamos también un botón de pánico, pero al menos en esta zona dejó de funcionar”, agregó.
Vivir como si estuviesen encerrados en la cárcel

Doña María Sánchez, vecina de la zona, comentó que tiene que vivir enrejada como si estuviese en la cárcel, por temor. “Hay mucha inseguridad y tenemos que vivir así. Solamente si estamos entre muchos salgo a compartir en la vereda por el tema de mi negocio”, dijo. Comentó que los famosos “chespiceros” y los “peajeros” se esconden en el cementerio.
“Ya hubo varios casos de asaltos y luego se esconden ahí, esa es su guarida. También en el camposanto roban sus carteras y celulares a los visitantes. Es más, ahí a dentro hay más robo. Se sabe todo”, comentó.

