- PURO SACRIFICIO. Marco y Johana salen todos los días con su pequeño Alexander de dos años y su príncipe que está en camino
Gorrito de Cerro puesto con orgullo, más allá que en realidad lo lleva para “chulear” al sol como Cecilio Domínguez a sus rivales. Brazos gorditos y una sonrisa tímida que como resolana solo se deja ver por momentos. Una cucharita común y corriente, que sin luces ni ruidos, es el mejor juguete que en ese momento pudo tener, como una “espada” en el campo de batalla.
Como “caballo de lucha” un carrito de reciclaje, el de su papá, con el que sale cada día a la “conquista”, pero no de nuevos mundos, sino de ese pan que al día siguiente le llenará la pancita como todo un manjar.
Ese es el día a día de Alexander. Un chiquito de apenas dos años que junto con sus papis y su futuro hermanito debe salir a pelear la calle, por más que el calendario diga que es Navidad.
Lejos del “lujo” de un pan dulce, de hacerle reír a carcajadas al encender una estrellita o jugando con algún vecinito de su edad, en esta noche buena que se fue, esta familia recoge con irónica alegría el desecho de otros, pues con eso tienen asegurada la comida del día siguiente.
“Recorro por todos lados con mi señora y con mi hijo. Algo hay que hacer para ganarse la vida y a mi hijo no tenemos donde dejarle, por eso le traemos con nosotros. Pero le gusta a él por suerte, porque se sube en el carrito que armamos para reciclar y nos ayuda. Es muy guapo”, dijo Marco Alejandro, el papá de “Alex”, quien lejos de apostar por la delincuencia como una “salida”, eligió el camino del bien.
Una mamá que nunca se rendirá
Johana Ibarra, la mamá, es la que más debe batallar, porque “no es nada fácil con la criatura y con mi panza, pero es la única forma que tenemos de ganar nuestro pan diario”.
Más allá que muchas puertas se le cerraron, que la vida se encargó de robustecerles a golpes el espíritu, y que algunos piensan que la Navidad es solo comer y beber, ellos llevan la verdadera Navidad en el corazón, ya que sin reniegos por la vida que les toca vivir dan gracias a Dios por el día a día.

