Hace más de un año que estudió el curso para ser mozo y después empezó a ejercer la profesión que abrazó. Desde temprano trabajaba y estudiaba, también hace artesanías en piedra. Desde los 15 años que plasma sus sentimientos en papel, muchas veces le rompieron el corazón así como disfrutó de las mieles de sentirse enamorado y todo eso Ricardo le recita a los clientes sacando alguna buena propina por compartir su arte. “Mi sueño es ir escalando, ser chef, barman y abocarme de lleno a todo lo que sea turismo y dar lo mejor de mí a los clientes”, indicó el joven.
Trabaja en el bar Bambuddha de Encarnación, pero lo conocimos sirviendo mesas en el restaurante La Misión, deleitando con sus poemas creados por él, a los turistas que hicieron el recorrido por el ka’a rape, nuevo circuito turístico habilitado.
“Siempre escribo de amores no correspondidos y algunos correspondidos, me siento agradecido con la gente que conocí y espero seguir así”, indicó mientras servía un rico helado de yerba mate. Ahora le pidieron que escriba un poema donde se refiera a nuestro ka’a.

