Don Francisco Irala (58) pelea ante la dura prueba que le puso la vida y lucha por salir adelante, pese a que el dolor le “carcome” por dentro. En marzo de este año que se va, sobre la Transchaco, un hombre de nombre Fabio Prada Villalba atropelló con su vehículo y arrebató la vida de la esposa de don Francisco, Graciela Bogarín y de sus hijos Ángel (12), Tita Elizabeth (11) y Francisco Damián (10).
El karai cuenta que la Navidad que pasó fue la más triste de su vida. “Cada año hacíamos todos juntos... el arbolito, armar el pesebre, pero este año no lo hice, fue muy fuerte para mí”, dijo.
“Estuve solo” exclama, como quedándose sin aire, pero solo unos segundos después la voz vuelve, más fuerte y segura, “bueno, no del todo porque ellos estuvieron conmigo esta Navidad y este Año Nuevo también estarán”.
A la consulta de como fue eso, don Francisco he’i que “siento la presencia de ellos (su familia) todos los días. Veo a mis hijas correr por el patio, a mi esposa preparando la comida. Ellos me hablan y me dicen que esté tranquilo, que no me preocupe por nada. Este Año Nuevo van a pasar conmigo, me dijeron”.
El don cuenta que por las noches no puede dormir hasta que su familia aparece y le da paz. “Si no es por eso, me paso horas sin dormir. Los extraño mucho. Y más en estas fiestas.
“Quiero vender mi casa para pagar mis deudas”
“Lo único que me mantiene en pie son las ganas de pelear porque se haga justicia”, dijo don Francisco. Comentó que la familia del joven que atropelló a toda su familia hasta el momento no apareció ni siquiera para darle el pésame.
“Es muy triste. Nunca se acercaron. Quedé con una deuda de 68 millones de guaraníes por todos los gastos de los cajones y panteones y hasta el momento no aparecieron para ayudarme”, dijo en medio de esas inatajables lágrimas del dolor que comenzaban a humedecer su mejilla.
“El joven está en su casa, la Justicia no hace nada. Espero que eso cambie, yo solo quiero que se haga justicia”, agregó. A la consulta de si perdona al mitãrusu que atropelló a su familia dijo que “la actitud de ellos hace que no pueda perdonarlo. Es difícil, que Dios se encargue de ellos”, tiró.
Don Francisco trabaja haciendo cualquier changa. Si alguien desea ayudarle puede llamar al (0985) 23 71 78.
Un nicho “especial”
Muchas personas que viven alrededor de la ruta Transchaco, a la altura del kilómetro 25, donde ocurrió el váiro accidente rutero, dicen que van y rezan frente al nicho donde están las fotos de los cuatro fallecidos. La mayoría opina que poseen un aura especial. “Seguramente es así”, dijo don Francisco. “Muchos van a rezar frente al nicho”, agregó.

