Empezó primeramente con ramas secas que fueron podadas de algunas casas y que vinieron a depositar en el lugar, después la situación comenzó a cambiar cuando inició el problema con la recolección de las basuras y la gente comenzó a contratar a carriteros que iban a buscar desde las casas y vienen a arrojar en el lugar, que ya se convirtió en un minivertedero.
Esto ya se hizo costumbre y apenas oscurece llegan hasta vehículos chuchi que pasaban por el lugar y tiran sus basuras. “La Municipalidad no hace caso, no le preocupa para nada que en esta zona vivan muchos niños”, denunció la señora Mirian Fernández.

