SAN PEDRO. Una historia de amor entre una joven y su media naranja policía terminó de manera trágica.
El hombre, Artemio Rafael Franco Villalba (36), irrumpió en la fiesta de quince años de su cuñada y tras discutir con su pareja, Eliana Elizabeth Ramos (18), peló su arma y le metió cinco tiros.
Creyendo que había acabado con la vida de su amada, el desencajado uniformado decidió acabar con su propia vida frente a algunos presentes que finalmente fueron testigos de tan terrible desenlace. La historia parecía una versión guaraní de la obra Romeo y Julieta.
El escenario de toda esta macabra presentación fue la colonia Kororo’i de Santa Rosa del Aguaray. Sin embargo, a diferencia de la obra de Shakespeare, ella lucha por su vida, antes que intentar quitársela.
Eliana sobrevivió y fue trasladada hasta el Hospital de Traumas de la capital, donde se encuentra internada en grave estado.
De acuerdo al informe policial, el hecho se registró cerca de la 1:20 de la mañana. El comisario Luis Vera, jefe de Orden y Seguridad de San Pedro, mencionó que “el personal se encontraba de libre participando en una fiesta de 15 años de la hermana de la víctima, luego comenzaron a discutir probablemente por cuestiones sentimentales y la discusión subió de tono, salieron en la calle y allí el suboficial le disparó a la mujer y luego se disparó en la sien”.
EN LA SIEN
El comisario Luis Vera, jefe de Orden y Seguridad de San Pedro, comentó que el policía se autoaplicó un tiro en la sien.
EL ARMA
Agentes de Criminalística levantaron del lugar del crimen una pistola marca Glock calibre 9 mm.
VÍCTIMA
La tragedia ya había marcado a la familia de Eliana en el año 2015, cuando su padre Agustín Romero, sub’o mayor de la Policía Nacional, había sido asesinado por miembros del grupo criminal EPP tras un atentado perpetrado en la localidad de Yaguareté Forest, donde fallecieron además otros dos camaradas del uniformado.
OTRO CASO
Detienen a concubino por asesinato de yiyi
CAACUPÉ. Cuando parecía que el domingo se iba a marchar tranquilo en la compañía Cabañas de esta ciudad, las explosiones de un arma de fuego rompieron la calma y dejaron flotando en el aire el claro presagio que esos sonidos que erizaron la piel de quienes los escucharon iba a desencadenar en el peor de los finales para alguien.
En efecto, Valeriana Gómez Ortiz (27) fue la víctima de esos tiros mortales, que en seco acabaron con su vida.
Ahí nomás, la Policía Nacional empezó a indagar y en medio de una escena por de más macabra que se daba en el baño de la vivienda, donde en medio de un charco de sangre yacía el cuerpo de la mujer, detuvieron al concubino de esta, Agustín González Barrezi (33), quien aparece como el principal sospechoso del trágico jejuka.
Ambos convivían en una casa situada a la altura del kilómetro 48, en el camino que va hacia Atyrá, a la altura de la entrada que conduce a la Basílica de Caacupé, pasando por Cabañas.

