Fue la película repetida de los últimos años y en este mismo torneo. Se macaneó en los primeros minutos, ligó dos goles sucesivos y cuando le tocó reaccionar lo hizo sin el orden necesario, incluso luego del descuento, que llegó al comienzo del segundo tiempo.
La imagen que dejó esta Albirroja juvenil no fue la mejor. Tenía jugadores que en la previa daban esperanzas de conseguir la clasificación, al menos a la etapa final. Pero todos, y sin excepción, fracasaron. Sobre todo aquellos que en los papeles previos recibieron el rótulo de “jugadores de categoría”.
Ayer Ecuador, con apenas ráfagas de precisión y con el empuje de su gente se aprovechó de los errores defensivos para convertir sus dos tantos. El nerviosismo en ese primer tiempo fue total.
Llegó la reacción en el segundo y tras el gol de puro guapo de Pedro Báez sobrevino la gran cantidad de goles desperdiciados. Así las cosas, Paraguay se despidió de un torneo al que llegó con esperanzas y del que se va con la cabeza agacha.
Seis meses que no sirvieron para nada
La eliminación de anoche supone un rotundo fracaso para todo el entorno albirrojo, comenzando por su técnico Pedro Sarabia, quien realizó un proceso de seis meses que no dio frutos. Además, supone un duro golpe para muchos de los juveniles que vienen asomando con fuerza en Primera División, algunos incluso ya en clubes del exterior. La falta de buen juego fue evidente y el partido de anoche fue solo la consecuencia del mal torneo que realizó. Vendrán las explicaciones, pero la única verdad es que se cuenta otro fracaso.

