“Mi sueño es despedirme jugando con él un partido oficial. Los dos delanteros en el mismo equipo, padre e hijo. Sería maravilloso” sostuvo el delantero, que comenzó su carrera en 1994 y ha pasado desde entonces por 23 clubes, incluido ahora el Bangú.
El “Loco” aseguró que, a pesar de su edad, mantiene la misma “pasión” por el fútbol que tenía en sus inicios y que pretende seguir jugando mientras ese entusiasmo no decaiga.
En ese sentido, Abreu le restó importancia a haber fichado con un equipo de la Segunda División del fútbol de Río de Janeiro, cuyo estadio solo tiene capacidad para unas 4.000 personas. “El césped siempre será el mismo y es igual para todo el mundo. Lo que importa es la pasión” tiró el uruguayo, que en nuestro país jugó en Sol de América.

