“A medida que el sexo con robots sea más y más corriente, confrontaremos la posibilidad real del matrimonio. Y, ¿por qué no?, se trataría de maridos/esposas pacientes, amables, protectores, cariñosos, nunca celosos o groseros... a menos que quieras que lo sean”, afirmó risueño.
Pero advirtió que pensar en una amistad real entre humanos y robots es complejo: “Hay elementos como la empatía que en términos de desarrollo tecnológico aún parecen estar muy lejanos, aunque hay investigadores trabajando en esa temática”.

