Ni bien comienza a caer una lluvia, los vecinos del “mundo acuático” fernandino corren peligro incluso en sus vidas. La correntada por momentos es fuerte y la profundidad, tremenda.
Para variar, no faltan los puercos que tiran sus basuras domiciliarias en los caudalosos raudales complicando mucho más la vida de los pobres vecinos que, para completar su “suerte”, deben juntar todas las porquerías de otras zonas.

