“De la fiesta nomás ya vienen, traen algunos luego su termo y llevan para el yorador o a algunos les cayó mal la cerveza”, contó a Crónica. Dijo que su marido también labura como cuentapropista y de esa forma sacan adelante a sus cuatro nenas.
“Nosotros sabemos lo que es el sacrificio, el que quiere trabajar trabaja, así es simple, yo desde los 7 años que vendo en la calle”, relató. También la gente que va a la iglesia al terminar la misa de los domingos se quedan a tomar por ahí el tereré y le compran.
Una jarra
Ella alquila un equipo de tereré a 5.000 guaraníes con hielo y remedio incluido ya. La jarra se la devuelven al usar todo o hay gente que lleva su termo.

