Los investigadores se propusieron otorgarle un enfoque científico a la típica asociación de carácter entre perro y dueño. Para ello, reclutaron a 132 canes junto a sus amos y analizaron a ambos con pruebas de comportamiento. Observaron cómo respondían a ciertas amenazas y monitorearon marcadores físicos como la frecuencia cardiaca y muestras de saliva para detectar la hormona del estrés cortisol.
Los participantes humanos también llenaron una encuesta para medir los niveles de los cinco grandes rasgos de personalidad: simpatía, neuroticismo, extraversión, consciencia y apertura. Luego, completaron un cuestionario sobre las personalidades de sus mascotas.
Los resultados, publicados en la revista PLOS, arrojaron similitudes entre el carácter de uno y otro. Cuanto más ansioso y neurótico resultaba el dueño, descubrieron que el perro desarrollaba también esas cualidades negativas. Por otro lado, los canes más tranquilos fueron más propensos a pertenecer a propietarios más relajados.

