Estuvo en su departamento durante tres horas, buscando dinero y objetos de valor, mientras mantenía a Reynolds atada con cinta adhesiva, sin poder resistirse. Por momentos, la mujer conseguía mantener pequeños diálogos con su asaltante. “¿Le harías esto a tu madre? ¿Te gustaría que alguien le molestara así a tu madre?”, le preguntó la anciana.
Cuando el hombre iba a violarla, ella le dijo: “Bueno. Debes conocer la verdad. Tengo VIH y mi esposo murió por eso”, y el ladrón se retiró del lugar sin saber que la doña le mintió.

