Por ello es muy importante la detección precoz del mismo. Aunque puede aparecer en cualquier parte de la piel, se presenta de forma más frecuente en la cara, cuello, manos y brazos. Para ello, es necesario acudir al médico ante cualquier cambio o anormalidad que se produzca en la superficie de la piel, principalmente las siguientes:
– Que aparezcan lesiones o pequeños granos en la piel que producen picor, crecen, se ulceran y pueden llegar a sangrar.
– Cambios en la apariencia o color o el tamaño de cualquier verruga o lunar, especialmente si aparece picor o sangrado en los mismos.
– Cualquier nódulo sólido que aparezca repentinamente en cualquier punto del cuerpo.
– Lunares que se vuelvan brillantes o escamosos, o que enrojezcan.
Entre los factores de riesgo que pueden predisponer a sufrir este tipo de cáncer tenemos:
– Haber pasado mucho tiempo expuesto al sol, sobre todo en la infancia y si se produjeron muchas quemaduras solares.
– Tener antecedentes familiares de cáncer de piel.
– Tener una gran cantidad de lunares y pecas por todo el cuerpo, sobre todo si son de gran tamaño. En este caso, es conveniente acudir al dermatólogo para que este determine si es conveniente eliminar alguno o simplemente seguir una revisión de los mismos.
– Estar o haber estado durante largos periodos de tiempo expuesto a sustancias como el alquitrán, el arsénico y otros derivados del petróleo.
FUENTE: www.saludpasion.com

