El chofer de la ambulancia, Edil Amarilla, notó que el vehículo expedía humo de su interior y en el momento que detuvo la marcha para observar el fuego comenzó a expandirse rápidamente, consumiendo totalmente el vehículo.
Por suerte, la rápida acción del conductor logró retirar del interior del rodado dos balones de oxígeno, que si eran alcanzadas por el fuego podrían haber ocasionado una feroz explosión.
Esta unidad se disponía a buscar a un paciente que se encontraba en una comunidad indígena y a la altura del km 30, en la compañía llamada Vacay, ocurrió el inconveniente que no dejó heridos pero sí una pérdida importante para la comunidad.

