Además de esto las capas superiores de la falda fueron adornadas con filigrana de oro para que los cristales del bordado brillaran aún más. A diferencia de los trajes de la época, este no se le añadió crinolina, para que al bailar se lograra ese efecto de ligereza que hace que parezca que flota. Otro detalle importante es que en lugar del típico zapato estilo cenicienta, esta protagonista lleva botines, pues se distingue por ser activa e incluso montar a caballo.
Este es el vestido del momento ndaje
18 fueron las semanas que llevó la planificación del vestido antes de empezar a filmar con el y se usó 915 los metros de hilos para coserlo, además de 2 mil 160 las piezas de cristales de Swarovski para rebordarlo. En los 55 metros de tela que componen el traje de una de las escenas de “La bella y la bestia”.

