Cuando sus padres fueron a hacer la denuncia en la comisaría de San Lorenzo, la Poli comenzó a investigar y conversó con la novia del menor, que a su vez es alumna del colegio donde el adolescente acude en el turno noche.
La mitãkuña’i comentó que habían discutido y que él habría dicho “ojalá me secuestren o qué”. Horas después el joven apareció y la Poli apunta sus investigaciones a que el mitãrusu simuló su secuestro para hacer sentir mal a su novia.

