Hay que saber que la impulsividad o conductas de cierto riesgo con poca percepción del peligro forman parte del desarrollo evolutivo normal al inicio de la adolescencia como consecuencia de la explosión de las hormonas.
Los padres dejan de ser los referentes principales del adolescente. Este espacio pasan a ocuparlo los amigos y compañeros de su misma edad. Es a ellos a quienes les preguntan e incluso imitan comportamientos. Esto es un proceso natural y esperado, pero al que los padres tienen que poner cierto orden y límites.
El verdadero aprendizaje en la adolescencia suele darse a través de la experiencia, del día a día con sus iguales en las diferentes situaciones de aprendizaje, pero también juegos. Normalmente aprenden más actuando y cometiendo errores que no por los lecciones de moral o sermones que efectúan los adultos. Aun así, los padres tienen todo el derecho y el deber de comentarles sus propias opiniones y establecer límites a sus demandas.

