El sol aún dormía profundamente pero un extraño resplandor se apoderó del lugar que custodiaba don Emigdio. Al toque se dio cuenta que se trataba de un ¡incendio! El escenario era una conocida playa de autos que llegan “chileré” en las calles Fernando de la Mora casi De la Victoria, donde para colmo de males, también se encontraban guardados en el lugar fardos de pasto sintético para “avivar las llamas”.
“Apagué todo antes de salir... no sé qué pasó. Che ryeraku”, le bajó el pobre trabajador quien aseguró que seguro fue un cortocircuito el que produjo el incendio.
Afortunadamente katu, y gracias a Ñandejára que es grande, no pasó nada más grave ya que no había nadie en el sitio y hacía un tiempo que todos los vehículos que se encontraban allí fueron trasladados a otra sucursal. Bomberos voluntarios llegaron rápidamente hasta el sitio para controlar el siniestro.
NO HABÍA NADIE
Según Jorge Román, capitán de los bomberos a su llegada no había nadie en el lugar, por lo que con el visto bueno de los agentes de la 15ª, ubicada a media cuadra, entraron.

