- ESTRICTO. El profe Humberto García contó cómo se vivían estos días sacros en su infancia. Su abuela y su mamá eran las encargadas de hacer cumplir la disciplina santa
La celebración de la Semana Santa sigue siendo todo un acontecimiento en nuestro país. Eso sí, ahora ya no se cumple más como antes, cuando las abuelas prohibían hasta respirar fuerte más o menos. “Fulanito, no vayas que hína correr”, “no se puede comer carne porque esa carne es de Dios”, “no corras fuerte, porque le vas a lastimar a Jesús si corrés fuerte” eran algunas de las tantas prohibiciones y recomendaciones que hacían los mayores.
“Recuerdo todo eso como si fuera hoy”, asegura el profe Humberto García, actualmente en Fernando de la Mora, de la Intermedia, sobre lo que fueron sus vivencias de esta época en su niñez y lo que representa ahora esta fiesta religiosa tan afín al sentimiento del pueblo paraguayo.
“Cuando era mitã’i no podíamos ni correr en Semana Santa. En casa había una disciplina muy estricta en ese sentido. La prohibición venía de mi mamá y de mi abuela, pero sobre todo mi abuela era la encargada de hacer cumplir a rajatabla esa prohibición. Es más, ni podíamos escupir en el suelo, correr y eso de querer jugar partido ni soñar”, dijo el DT.
García nació y creció en una familia muy creyente, por lo que la tradición que manda la Iglesia había que cumplirla sí o sí voi.
“Nosotros venimos de una familia muy católica, por eso respetábamos mucho la tradición y de lo que decían las abuelas. Aprovechábamos esa semana para reunirnos toda la familia, para reflexionar y compartir todos juntos esa fiesta religiosa” he’i.
Recordó que cada Viernes Santo “nos pasábamos comiendo chipa, sopa, pescado y cosas así, estaba prohibidísimo probar un pedacito de carne, sea de vaca o de chancho”.
Nada de ir a ninguna parte he’i el profe

Ahora que tiene formada su propia familia, trata de cumplir con las tradiciones y visitar a algún pariente del interior, si sus compromisos lo permiten.
“Años anteriores viajábamos con la familia, nos íbamos de paseo a la casa de algún pariente. Pero esta Semana Santa nos vamos a quedar por acá nomás, por los compromisos asumidos. Pero eso sí, me voy a ir de pesca con mi familia, por acá en los alrededores nada más, para desestresarnos un poco”, contó.
También comentó que no va a faltar en su mesa ningún plato tradicional. “Vamos a compartir acá en casa con la familia de mi señora, vamos a bajarle un asadito y costillita de cerdo los días que se puede, con sopa, pescado y las comidas de nuestra tradición” omombe’u el DT que además ya se lució como un parrillero profesional en un negocio familiar.
El raje permanente de los DT es algo que perjudica mucho
Siempre se dice que los cambios son buenos y necesarios, pero en algunos casos esos cambios pueden ser bastante perjudiciales. En el torneo actual ya se cambiaron casi 10 técnicos en siete clubes. El estratega se refirió sobre ese tema y gatilló que esa situación daña bastante al fútbol paraguayo.
“Son diferentes circunstancias, dependiendo de cada equipo. Cuando uno está en los clubes grandes, ya sea Olimpia o Cerro, la afición luego le exige ganar los partidos y cuando no se gana, es muy difícil de mantener el puesto. En los equipos chicos también sucede algo similar. Uno no consigue buenos resultados, entonces los dirigentes buscan a otro técnico sobre todo por tema de descenso o clasificación a copas”, tiró.
He’i que “esos cambios no benefician a nadie, dificulta mucho el trabajo a mí entender”.
En la Intermedia “es peor”
El “movimiento” que se da en la Primera División es más complicado en la categoría inferior, aseguró Humberto.
“Esa situación perjudica porque cuesta más mantener la calma en los jugadores, y en la Intermedia es peor todavía. El año pasado, por ejemplo, en dos o tres fechas ya se cambiaron a varios técnicos. Ojalá que se pueda cambiar eso dentro de unos años, para darle una seguridad también al técnico, para que pueda trabajar bien, con poquito menos de presión”, declaró finalmente García.

