Ahora mismo vende sus dibujos en la Costanera de Asunción y en la playa de Areguá con la intención de juntar platita para ir a perfeccionar su talento en curepilandia.
“Quiero vivir dibujando. Es mi sueño realmente poder vivir del arte, pero la gente acá no valora. Yo no me puedo quejar, vendo y puedo cubrir mis gastos y ahorrar un poco ya que vivo con mis padres aún, pero la gente se queja primero y después paga, no se valora el arte acá”, lamentó.
Igualmente dijo que no se dejará vencer e irá a estudiar en el país vecino Bellas Artes, ya que ahí todo eso sale gratis y podrá trabajar a la vez dibujando. “Mi meta es poder viajar de aquí a un año y medio por ahí”, dijo.
Hace tres tipos de retratos: el rápido realista, que está en 30 minutos y cuesta 30 mil guaraníes, el hiperrealista que es más trabajado y parece más real aún y cuesta 50 mil y el que es a color que sale 100.000.
MÁS ELABORADO
El dibujo hiperrealista está completo en un día y medio. Richard se encarga de llevarle su retrato al interesado hasta su casa. Pide una seña.

