“Todo empezó con un mate de tereré”

| Por Manuel Medina
LABURANDO. Ramón y Lourdes en el puestito de ella, con sus dos hijas.
  • Ramón era guardia y Lourdes limpiadora y se enamoraron en los pasillos de IPS

“Todo empezó con un tereré. Ella tenía mucha sed y entonces yo me fui a rebuscarme para conseguirle. Desde ahí no paramos”, empezó relatando Ramón Ortiz (31), sobre su historia de amor con Lourdes Centurión, quien es hoy su fiel compañera y madre de sus hijos. En ese momento él era guardia de seguridad y ella limpiadora de IPS Capiatá. Ahora se ganan la vida como vendedores ambulantes.

Era un día no cualquiera para él cuando la vio llegar por primera vez limpiando los pasillos. Al toque se dio cuenta que para él no era una limpiadora más, pues algo especial llamaba su atención. Con lo que él no contaba es que ella también ya le había echado el ojo. La sed fue la excusa perfecta de Lourdes para iniciar una conversación.

“Nos enamoramos y ahora ya tenemos una hija nuestra de seis meses, aparte yo tengo otra de diez años”, dijo. Luego, las cosas fueron cambiando en sus vidas laborales. El volvió a las calles para vender nuevamente (antes ya lo hacía), y ella empezó a trabajar en una casa de familia.

Cuando nació su beba ya le iba a ser difícil cumplir con su trabajo de limpiadora y entonces decidió seguir el camino de su marido y hoy tiene su puestito de venta de golosinas en el conocido semáforo de Ypacaraí. “Desde que mi bebé tiene dos meses estoy acá, de esa forma puedo cuidarla, darle mi atención y trabajar a la vez”, contó a Crónica.

“Quiero que mis hijos sean profesionales y no pasen esto”

Trabajar en la calle no es nada fácil, según manifestó Lourdes. Tiene sus pro y sus contra. “Hay mucho peligro, cuando llueve tenemos que ver dónde refugiarnos, si hay tormenta si que es peor. Pero hay que hacer algo por los hijos y salir adelante”, dijo.

Explicó que su mayor anhelo para sus nenas es darles estudio y que sean profesionales.

“No quiero que pasen por todo eso, tengo muchos deseos de bien para ellas”, aseguró.

Anteriormente Lourdes vivía en Capiatá, en la casa de sus padres pero al tener su bebé ya se mudó a Ypacaraí.

Desde los 7 años que ya trabaja

Ramón es un hombre que desde pequeño conoce lo que es el sacrificio, ya que desde los siete años labura como vendedor ambulante. “Vendíamos diario con mis padres en la Terminal, trabajé mucho tiempo así, luego fui a trabajar de guardia de seguridad un tiempo y después volví a ser vendedor ambulante”, contó.

Él vende los juegos de azar que se transmiten por televisión y también diarios. “Hay mucha gente que te trata mal y te discrimina, pero yo no le hago caso, estoy acostumbrado. Para mí no es nada pesado este trabajo”, finalizó.

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