El éxito o fracaso de esa primera cita es determinante para tener un encuentro futuro. Por más que te derrites por él, tratá de ser lo más natural posible, acordate que la sinceridad conserva la amistad, y si al galán no le gustás tal como sos, mejor nomás a otra cosa mariposa. Dosificá tu dulzura o tus arrebatos de carácter. Tratá de encontrar el equilibrio porque si te ríes demasiado pensará que sos una chica fácil, si largas la cara dirá que sos argelada, se cálida y agradable.
Lo ideal es que se conozcan y sepan si son compatibles, cosa que en la primera cita es difícil saber por más que uno se sienta enamorado, el sexo es otra cosa y exige otro tipo de preparación. Si te insinúa algo chuleale, que no sea algo impuesto ni condicionante para continuar la relación.
Si empiezan a hablar de las exparejas se pudrió todo, amiga, si él lo hace quizá solo te está buscando para desahogar sus penas. Jamás lo compares con alguien de tu pasado ni le digas que le hacés recordar a otro fulano, porque ahí se rompe la magia de la primera cita. Apagá o poné en silencio tu celu, nunca faltan las llamadas inoportunas y si querés causarle buena impresión dedicale toda tu atención, si es muy urgente colocale un tono especial para atender.

