“Kurusucito”, protector del barrio Costa Alegre

| Por Manuel Medina
DEVOTA. Ña Perla, cerca de la cruz que fue encontrada por su difunto padre hace más de 80 años.

YPANÉ. Ña Perla Samaniego hoy es la encargada de “cuidar” de “Kurusucito”, nombre que fue puesto por su papá, Sebastián Samaniego, a una cruz por demás especial que encontró mientras limpiaba parte de un terreno baldío, situado en la compañía Costa Alegre.

Él estaba limpiando con machete un campo que hay acá en la zona. En una de esas, el machete trajo la cruz. Él no sabe de dónde vino ni cómo apareció”, contaba ña Perla, resaltando que años atrás el lugar solo era monte y ni siquiera un árbol se encontraba en el sitio.

Con voz fuerte, ña Perla resaltó que desde niña reza a la cruz encontrada por su papá, quien en vida cada sábado le prendía vela y le rezaba en su nombre.

El nicho que le hizo mi papá era chiquito y con el paso del tiempo los promeseros fueron haciéndole más grande. Ahora ya es una capillita. Siempre hay gente que le viene a rezar y a prenderle vela, es milagrosa la cruz”, decía ña Perla, mirando fijamente hacia el altar, convencida de la verdad en cada palabra que dejaba salir de sus labios.

Ella, en compañía de su hijo Víctor son los que cuidan diariamente a la cruz y cada 3 de mayo, rodeada de sus promeseros hacen una gran fiesta con una pequeña misa en nombre de la misma. La fe que le tienen es única, y saben que es un regalo divino el que esa cruz haya aparecido de la nada.

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