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Testimonio de Vida

“Solo quiero ver a algún familiar antes de mi partida”

QUERIDO. Don Juan, rodeado de la gente del hogar de ancianos.
  • HISTORIA. Hace 6 años llegó al hogar. Antes vivió casi toda su vida entre las piedras, en una cuevita en la zona de Acahay
SONRIENTE. El abuelito estuvo muy feliz en su cumple.

Con una sonrisa cálida disimula el frío dolor que siente por dentro al no tener a ningún familiar al lado en un día tan especial. Don Juan Viveros cumplió 100 años de vida, rodeado de la gente del hogar “Santo Domingo”, de Asunción (a donde llegó hace 6 años) y de personas extrañas, pero de buen corazón, que se acercaron a saludarle en su cumple.

Solo deseo que pueda ver a algún familiar antes de mi partida”, fueron sus palabras. Se encuentra en buen estado de salud, lúcido y a todos cuenta su historia de vida.

Viví casi toda mi vida entre las piedras, en una cueva ubicada en Acahay. No tenía luz, ni gas, ni teléfono, solo la naturaleza”, comentó. El don he’i que por esas cosas de la vida perdió contacto con sus familiares. “Sufrí mucho en la vida, pero también disfruté”, dijo mientras comía el plato especial que pidió para su cumple: asado a la olla.

A la consulta de cómo sobrevivió sin tener nada, dijo: “Dios es mi amigo, él me dio salud y fuerza. Mirá ya llegué a los 100 años, y voy por más. Es que el hombre propone y Dios dispone. Gracias a Él llegué a este lugar. Conocí a gente hermosa que me cuida y me da todo”, dijo.

En cuanto a cómo hacía para conseguir comida, omombe’u que “cuando tenía hambre salía a cazar con mis trampas, o iba al pueblo a hacer algunos trabajitos para ganar plata y comprar para comer”, dijo. Por último dejó un mensaje a los jóvenes. “Les quiero decir a los jóvenes que no se rindan en conseguir sus sueños, y que quieran a Dios y sus familiares más que a nada”.

Alegre

El abuelo se alegra mucho cuando recibe visitas de la gente.

Hay que compartir con los demás lo que uno recibe”

El hombre llegó a las edad de 94 años al hogar de ancianos “Santo Domingo”. Le trajeron unas monjitas, según explicaron las autoridades del lugar. “Unas hermanas (monjas) le trajeron a él a este lugar. Vivía entre las piedras, en una cueva, le quitaron de ahí y le trajeron acá. Él es muy guapo, conversador, amigable. Tiene un problemita en la columna, pero dentro de todo está bien de salud”, dijo la Lic. Claudia Soto, trabajadora social. “Es muy solidario con los demás también, cuando recibe algo, siempre lo quiere compartir”, explicó. “Hay que compartir con los demás lo que uno recibe, porque eso es la misericordia”, dijo don Juan.

Cuarenta y ocho abuelitos

Son los que reciben atención dentro del hogar “Santo Domingo”. El 95% no recibe visita de ningún familiar.

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