LUQUE. Sentado en una silla y sosteniendo un cuaderno sobre sus rodillas y a su lado una caja de dulces para vender, Alexis Gabriel, vive un día de su vida. El pequeño de 11 años acompaña a su mamá en su honesto trabajo, para así poder llevar el pan de cada día a casa. Con voz tímida pero regalando una sonrisa de lado a lado, Alexis contó que va al 4º grado en la Escuela “Virgen de Caacupé”, de la ciudad de Areguá, lugar donde vive con su querida madrecita, Matilde Balbuena.
Doña Matilde, de 39 años, es oriunda de la ciudad de Santa Elena, del departamento de Cordillera, contó que muchas personas ya se acercaron a decirle que no debe de tener a su pequeño en la calle y vendiendo cosas, pero ella asegura que no es por gusto lo que hace, sino porque no quiere que su hijo tenga malas influencias y se vaya por mal camino.

“De todos lados ya me vinieron, pero no tengo con quién dejarle, no quiero que mi hijo se funda de mí y tenga mala yunta. Por eso le traigo conmigo para poder cuidarle”, he’i doña Matilde.
Recordó que el hijo de una amiga suya terminó mal por no tener la atención que necesita y que hoy día ofrecerles drogas a las criaturas es algo muy fácil y es por es que opta por llevarlo al trabajo. “Él es muy bueno, me ayuda y quiere luego venir, acá hace su tarea y eso, pero no quiero dejarle porque fácil es hoy en día probar las drogas y no quiero que se caiga en eso”, terminó diciendo la mujer, abrazando a su pequeño.

