Ayer fue un día triste para todo el país y en especial para la localidad de Yacuty, en Santiago, Misiones, ya que ahí se realizó el sepelio de la niña Fiorella, de apenas 2 años, fallecida el viernes. Su caso conmocionó a la sociedad, ya que el diagnóstico confirma muerte por golpes. La principal acusada es su propia madre, Tamara Silva González, quien está actualmente en la cárcel del Buen Pastor.
Una multitud se reunió ayer para darle el último adiós a la pequeña, en medio de escenas de enorme dolor por parte de familiares y vecinos, quienes clamaron por justicia para la inocente víctima.
Tamara Silva se abstuvo de prestar declaración ante la jueza Penal de Garantías, Dora Maciel. Ella se presentó ayer en el Juzgado de San Juan Bautista, pero al final se negó a prestar declaración.

