BELLA VISTA. Sigilosos. Ocultos en medio de los árboles. Listos para atacar cuando la noche cayera. Así se encontraban dos tilingos fuertemente armados ocultos en la zona boscosa que rodeaba un retiro de una estancia ubicada en el límite de los departamentos de Caaguazú y Canindeyú. Cuando el sol se acostó, una lluvia de balas hizo dormir para siempre a dos oficiales de la Policía.
El suboficial primero Ubaldo Remigio Aguilar Benítez y el suboficial ayudante Francisco Benítez Benítez fueron salvajemente asesinados cuando se acercaba la medianoche del sábado. Ambos recibieron una infinidad de balas en varias partes del cuerpo, producto del disparo de los dos delincuentes que no les dieron tiempo ni a respirar.
Otras dos personas que estaban también en el lugar fueron los testigos casi imprevistos del ataque a traición. Uno de ellos fue maniatado y el otro recibió un disparo en un muslo. Así quedaron por horas, hasta que el que estaba atado logró escapar para pedir auxilio.
Los dos policías asesinados eran suboficiales del Grupo Especial de Operaciones (GEO). Los cuerpos fueron inspeccionados por el médico forense y la Fiscalía para luego levantarlos. Al cierre de la edición no se sabía aún cuántos balazos habían recibido, pero se presume que fueron heridos con pistola calibre 9 milímetros.
Fusiles y dos pistolas fueron el botín llevado
De acuerdo a los datos que dieron a conocer los intervinientes, el botín de armas que fueron robados del lugar estaba compuesto por un par de pistolas y fusiles de asalto de la marca Galil. Los asesinados formaban parte de un grupo de cuatro policías asentados en el lugar para dar combate al rollotráfico.

