- La imagen que deja ver hoy don “Chacho” es la de una persona que pelea por la vida
GENERAL DELGADO. Demacrado. Descalzo. Tambaleante y con apenas un poco de fuerza como para solo avanzar unos pocos metros. Un short negro que sobraba por todos lados y una remera verde mangas largas, su único escudo ante mil tristes batallas era todo lo que tenía en su vida don Cipriano Mereles. Su presente era solo un correr de días en los cuales una petaca de caña era el “escape” hacia un mundo mejor que, en realidad, lo arrimaban cada vez más hacia un triste final.
Víctima del alcoholismo por unas cuatro décadas, “Chacho” estaba condenado a muerte en vida. La gente que lo conocía, no le daba la mano que él precisaba. Hasta que un día pasó a formar parte del hogar de abuelos “Pa’i Hermann Piepper”, y su vida cambió.
Cecilio Florentín, intendente de la ciudad, contó para Itapúa Noticias que cuando se posteó la foto de don Cipriano en las redes sociales no se hizo de mala fe, sino para que se pueda mostrar la realidad de cuando llegó y el señor que es hoy, con 72 años y un futuro inmediato por vivir.

“Queríamos que se viera esta realidad, que la gente sepa lo que se hace en este lugar. De una vida donde pasó de todo hoy es un señor. Incluso en la Municipalidad hace trabajos de jardinería para así tener un sustento” contó con orgullo Cecilio, quien destacó que más allá de toda la ayuda “hay que valorar lo que fue su predisposición”.
Por su parte, don “Chacho” es consciente de lo que dejó atrás. Sabe que está teniendo una nueva chance de vida y no la piensa desperdiciar. Al contrario, lo único que quiere es ser el espejo de miles de compatriotas que pasan por lo mismo. “Sé hasta las mentiras de un alcohólico, cuesta salir, pero con voluntad y la ayuda de Dios podemos recuperarnos, si no mírenme a mí”, sentenció.
“No quería morirme de esa manera”
“Siento mucho haber vivido la vida que llevé, porque yo no era así, no se lo deseo a nadie. Ahora quiero seguir recuperándome de todos esos años que desperdicié en mi vida”, dijo con profunda emoción. “Gracias a Dios me recuperé, no quería morirme de esa manera” resaltó hasta con la voz quebrada, y aseguró que “antes de joven trabajaba bien en la chacra con mis hermanos y sin darme cuenta casi me pierdo”.
Hoy trabaja, se cuida, está afeitado y con unos cuantos kilos más. Lejos de aquella imagen que dañaba el alma, don Cipriano sabe que tocó fondo, y que nunca más quiere volver a estar donde estuvo.
Una vez, el ahora intendente casi le pasó “por arriba” he’i
El intendente recordó una anécdota de cuando don “Chacho” andaba en los malos pasos. “Una vuelta casi le pasamos encima con el camión porque parece que se pasó de tragos y estaba pasando la noche en una calle. Nosotros veníamos a gran velocidad y cuando pasamos un puente y bajamos prendí los reflectores y ahí le vi durmiendo. Hice una maniobra así tipo ‘Rápidos y Furiosos’ y le esquivé gracias a Dios” narró a Itapúa Noticias.
Resaltó que lo más importante de esta anécdota es que hoy lo tienen hecho otra persona, que dejó un infierno atrás para poder convertirse en una persona de bien.

