Los difuntos son custodiados por dos hombres que desarmados recorren los pasillos por las noches, pues drogadictos y ladrones de placas recorren el pequeño barrio de los muertos.
“Somos pocos y estamos rebasados en nuestra capacidad”, he’i don Diosnel Rivero, uno de los guardias municipales que conoce perfectamente todas las zonas del cementerio. Diosnel he’i que son pocos para el enorme terreno y que varias veces ya hicieron su pedido de aumentar la cantidad de guardias a las autoridades competentes, pero la respuesta parece llegar muy lentamente. Mientras aguardan por tener más compañeros, seguirán custodiando que el campo sea un terreno de paz para los que estiraron la pata.

Falta un guía turístico que muestre el lado histórico
“Más que panteones son piezas arquitectónicas”, ombe’u en otro momento don Rivero, refiriéndose a los distintos estilos de panteones que se ven en el cementerio. “Tenés obras del estilo barroco, clásico, romántico, contemporáneo, muchos arquitectos vienen a inspirarse por estas piezas invaluables”, he’i. Reclamó avei al municipio capitalino que falta un guía permanente que explique la riqueza histórica del cementerio, poblado por grandes personajes de la historia patria.

