Los arrieros estaban llevando a una vaquita con su cría, animales que con una cara de tristeza única caminaban mansamente, atados del cuello, como resignados sabiendo cuál sería su destino anga. Pero el olfato policial finamente refinado para los delitos hizo que los volái les alteen a los tipos. Sabían que algo iban a sacar de ahí.
Ni bien dijeron “buenas...” los tipos se acordaron de un colega árabe, Ali Rajad, y le metieron un pique de aquellos. Los intervinientes peinaron el montesito que se encuentra en esa zona, pero la búsqueda no fue positiva ya que los cacos se borraron del mapa.
La víctima del jegueraha forzado fue llevada con su retoño hasta la sede policial, esperando que aparezca su dueña, a ver si son del EPP o EPPeones mba’e.
LA VACA NO DIJO NI “MU”
A pesar del mal momento que debió pasar junto a su cría, la vaca se abstuvo de declarar, ya que no dijo ni “mu” sobre todo lo que pasó.

