El héroe, quien tenía 104 años, estaba bajo el cuidado de dos funcionarias del lugar y pese a su edad, seguía manteniendo el rigor del cuartel, ya que se levantaba a las 7 de la mañana y recibía algunas visitas que tenía, entre estudiantes y familiares que llegaban desde su Valenzuela natal.
Don Andrés solamente tenía problemas de la vista, ya que se mantenía con mucha fuerza y desde hace dos años que era el último excombatiente en dicho cuartel.

