Hace 41 años que doña Teresa Delvalle viuda de Prieto (63) vende harina de maíz, queso y otros productos en el Mercado Municipal de Itá. Empezó de a poquito, vendiendo lo que podía. Tuvo cuatro hijos que hoy ya son todos universitarios, gracias al sudor de su frente y al apoyo de su finado marido, que trabajó como inspector de tránsito en la Municipalidad local.
“No fue fácil, pero para el que quiere trabajar y sacar adelante a su familia no hay nada tan difícil. Mediante eso tengo tres hijos abogados y una licenciada en Enfermería”, comentó la doña con un orgullo plasmado en su rostro. Explicó que el amor a su trabajo no se compara con nada y es lo que la mantiene bastante animada todos los días.
“Acá pasé de todo desde los 22 años, empecé luego con esto y poco a poco fui juntando mi clientela”, contó. “El secreto para mantener la clientela es que uno debe tener paciencia, también tiene que ser limpio y, por sobre todo, mantener la calidad del producto. Yo, por ejemplo, hace más de 20 años que le mantengo a un proveedor de queso por su calidad”, relató.
Dijo también que es muy importante mantener el precio.

