El “otro yo” de Rubén, de 40 años de edad, es el payaso “Plom Plom”, personaje con el que anima las fiestas infantiles. Pero antes de alguna actuación, en horas de las mañana, en otro rol, Rubén se sube a su taxi para transportar pasajeros de aquí para allá. Pasado el mediodía cambia el manubrio de su taxi por el de un camión escolar, para transportar peques a su escuela.

“Hace dos años que trabajo como taxista, eso pudo ser gracias a la confianza que me dio un amigo al darme su taxi, lo del transporte apenas es hace un año, pero hay que trabajar cuando uno consigue oportunidades”, decía Rubén, mientras secaba el sudor que caía de su frente.
Su amor por los peques siempre fue primero, ya que desde hace 12 años ya hace de payaso, alegrando y robando sonrisas a los más chicos. Pero la necesidad fue mayor y buscó otros laburos donde se cuenta con más salida monetaria.
“Esto de ser payaso no es muy continuo, entonces me metí a ser taxista, en estás épocas hay mucho trabajo, además tengo la ayuda de mi señora y mi hija de 17, que trabaja conmigo. La más grande es mimo y hace caritas pintadas también”, contó Rubén, sin olvidarse de su nena de 7 añitos. “Querer es poder”, fue la frase que usó el payaso “Plom Plom”, resaltando que hay trabajo cuando uno quiere encontrarlo.
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