NUEVA GERMANIA. La fiesta patronal de la ciudad se estaba desarrollando de la gran siete. Algunos le estaban aplicando algún que otro asadito con abundante mandioca como para que “aguante” bien toda la farra; otros ya se encontraban sacudiendo las caderas al ritmo de un “chiqui chin chiqui chin” y, como no podía ser de otra manera, una partida de pochontó le daban duro al trago.
En medio de eso, ¡pum!, ¡pum!, ¡pum!... Unos disparos que casi dejan sordo a más de uno destrozaron la buena onda de la farra. Ahí nomás apareció la Policía que se llevó de la oreja a Antonio Garcete (37), quien aparentemente abusó con la caña.
En su poder se encontró una Colt 45, que no era exactamente cerveza, y se le realizaron el chupitest y la prueba de parafina para saber si fue él quien hizo explotar su “máquina”.

