Comunidad Maká está atormentada por drogas

| Por Manuel Medina
PREOCUPACIÓN. Los jóvenes indígenas que se drogan son una preocupación de la comunidad entera.

La tranquila comunidad indígena Maká, ubicada en Mariano Roque Alonso, se ve en los últimos tiempos asediada por las drogas, que amenazan principalmente a los jóvenes. “Los viernes de noche se hacen charlas para los jóvenes para que no caigan en las drogas”, cuenta Mamerto Maldonado, uno de los líderes de la comunidad.

Los Maká habitan en una zona de Mariano Roque Alonso hace casi 32 años, donde conviven varias familias. La población aumentó considerablemente y con ello incrementó la cantidad de jóvenes.

VIVAS. Muchas tradiciones se mantienen gracias a que todos hablan Maká.

“No son la mayoría, pero muchos caen. Son consumidos por las cosas de afuera. El Estado hasta ahora no nos ayudó en esto”, se quejó el líder indígena, que junto con el cacique y los demás líderes de la comunidad buscan recuperar a estos chicos. Las drogas en la juventud de los indígenas implica una debilitación de las familias y justamente la familia es uno de los principales valores dentro de la cultura Maká.

Los nativos, que viven de la venta de artesanía, esperan algún apoyo estatal para poder acabar con este problema. “Ellos son consumidores y a algunos los convierten en distribuidores incluso.

El fútbol, una herramienta para la salud e integración

SALÓN. En el centro Maká el “Salón del Deporte” guarda todos los trofeos ganados por el club Atlético Maká.

Los indígenas Maká se caracterizan por confraternizar con el pueblo de MRA mediante el fútbol. “Hace 31 años estamos en la Liga (de la ciudad), competimos en las categorías de Senior, Cadete, Juvenil y Niños. Siempre llegamos a la final de Senior, pero hasta ahora no ganamos”, cuenta Mamerto. El título con el que sí se alzaron es del “Juegos tradicionales Indígenas del Paraguay” llevándose el primer puesto, disputado este año.

Cantidad de familias creció enormemente

Los Maká originalmente vivían en el Bajo Chaco, luego habían cruzado el río Paraguay y se asentaron en Puerto Botánico, pero tras las crecida retrocedieron y llegaron hasta Mariano Roque Alonso, donde ocupan una hectárea. Eran solo 300 familias, hoy la cantidad asciende a 1.600, que serían aproximadamente 3.000 personas. Precisan de más tierras para poder seguir viviendo de forma digna.

Lengua es hablado por todos he’i

Según el profesor Mateo Matico, docente indígena que enseña en la escuela que funciona dentro de la comunidad, cuenta con cerca de 500 alumnos en la Escolar Básica. “El cien por ciento habla Maká, entre nosotros solo hablamos Maká, no mezclamos”, cuenta el profesor, que tiene como colegas a otros cuatro nativos y 6 docentes paraguayos. En la escuela, hasta el tercer grado solo se enseña en Maká, desde el cuarto las materias son dictadas también en español y guaraní.

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