Limitaciones que le dan brillo al sacrificio

VILLETA. María Angelina Esquivel, una kuña guapa de 37 años, desde pequeña supo lo que es el sacrificio y la lucha por vivir. Ella nació con problemas físicos, fue criada por sus abuelos, ya que sus padres prácticamente la rechazaron, según comentó.

| Por Manuel Medina
EJEMPLO. Angelina sentada en su silla de ruedas demuestra que cuando uno puede, siempre quiere.

“Patoni”, apodo que le pusieron sus abuelos de cariño, contó que nunca pudo ir a la escuela y es por ello que no sabe leer ni escribir. Es madre soltera de dos hijos, uno de 22 años a quien ya no ve y una pequeña de 8 años, Luz María, quien vive con ella en la compañía Tacuatí, ingresando aproximadamente unos 10 kilómetros del centro de Villeta.

Ella para poder tener qué comer y criar a su hija lava la ropa de sus vecinos. Con este trabajo, a pesar de todas sus dificultades logra algún ingreso económico.

“La abuela de mi hija es quien me pasa una platita para ella. Ella se va a la escuela y me ayuda mucho, mientras que el más grande nunca me viene a visitar” contó María con cierta angustia, por sentirse abandonada por el mayor.

Resaltó que muchas personas de buen corazón suelen pasarle la mano y que gracias a un grupo de jóvenes tiene un techo decente, porque le construyeron una mejor casita. “Por la zona todos ya me conocen luego”, decía la doña.

“Hace más de una semana que no tengo más nadie que me traiga para lavar su ropa y así es jetu’u todo. Cuando no hay que comer así pasamos”, terminó diciendo “Patoni”.

10.000 Guaraníes

Es lo que cobra María (0984) 97 27 12 por lavar la ropa de sus vecinos.

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